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Jugar con paisajes transitorios |
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Luis del Pino. Del 14 de Enero al 7 de Febrero. La exposición parte de la observación del paisaje que precede al mar. Paisajes portuarios, de tránsitos de mercancías, con sus artefactos constructores y generadores de dichos paisajes "Grúas de Colores". Estas fronteras de colores, fundamentales para nuestra vida cotidiana y tan devaluadas por la visión del transeúnte, son revisadas y reinterpretadas para realzar su valor estético-artístico. El tránsito se convierte en pintura, dando un paso posterior a la escultura móvil como un juego de instrucción que posteriormente es atrapada en la generación de nuevos paisajes fotográficos, recreados artificialmente por la mano o por la máquina del ser humano. "De paisajes transitorios..." y "Módulos y Estructuras en tránsito" son dos exposiciones realizadas con anterioridad, entre el 2005 y 2007, que recogen parte del trabajo que sigue realizando en la actualidad y que evoluciona a partir de la idea principal. |  |
Nada más consustancial a una isla que un puerto. La confluencia entre la tierra y el agua como un abrigado refugio en la costa donde recibir el trasiego de mercancías y pasajeros. Defendido de los vientos y dispuesto para la seguridad de las naves y las operaciones de tráfico y armamento. Un paisaje asimilado a lo largo de la historia como un contenedor de imaginarios (...) Solapados en la actualidad por la competencia del transporte aéreo, los puertos siguen siendo lugares para el desplazamiento y tejen entre ellos una de tantas redes de comunicación. Su localización determinada constituyen un "lugar" simbólico y material que incide en otros lugares de los que forma parte, y que a su vez genera actividades, movimientos, desplazamientos, flujos de materia y energía, y relaciones entre los que están vinculados a ese espacio y esas actividades (...) Es en este lugar donde Luis del Pino destapa su juego. Las cargas y contenedores se convierten como señaló en su momento Tahiche Díaz, en generadores de paisaje. Y son estos contenedores coloristas los que permiten integrar las redes de transporte debido a la versatilidad, lo que evita las rupturas de carga en las terminales portuarias, acelerando así los movimientos de mercancías e integrando procesos productivos fragmentados en el espacio. Estos módulos ingenuamente brillantes son containers de deseo, mercancías, capitales, formas de gestión y organización, ideas, formas culturales y hábitos en continuo desplazamiento en este extraño escenario que es el puerto como espacio de circulación, comunicación y consumo. Estos artefactos modifican el paisaje constantemente en su movimiento conformando efímeras construcciones y dislocaciones espaciales, repetitivas, continuas y monótonas, como una metáfora de los cambios en los tradicionales usos portuarios por usos lúdicos (...) En ese escenario improbable se despliegan también simulacros de grúas como dispositivos para una operación logística eficiente y coordinada de trasnporte, transbordo y almacenaje. Edificaciones constructivistas que no remiten a una aspiración utópica y romántica sino a esa eficiencia en el tratamiento de los flujos. Monumentos a la fugacidad, a la aceleración del tiempo, que es una de las medidas de la capacidad de integración regional y global que tiene el puerto (...) Y Luis del Pino recopila estas imágenes y formas desde la precariedad de la pintura y la escultura con los materiales que las constituyen: bastidores, maderas, acrílicos de colores brillantes... y prolongando de manera natural su iconografía pictórica en objetos y elementos tridimensionales. Y elabora una suerte de repertorio y recorrido alrededor de estas imáganes en constante cambio y repetición. Imágenes de sí mismas en constante flujo migratoio, como las personas y las mercancías. El resultado es como un juego de construcción infantil, tacos de madera de colores dispuestos para edificar una inestable construcción, siempre cambiante, siempre fugaz (...) Al final estas formas pseudo-minimalistas junto con otras formas de raigambre constructiva terminan conformando ese paisaje transitorio, lacónio y perecedero, que es el territorio incierto donde se mueven estas piezas. Un paisaje conocido por repetido, que demuestra la presencia en el sitio, imágenes que pueden consumirse donde quiera o llevarse encima. Un juego nada inocente con juguetes de colores.
Constructivismo portuario. Ángel Padrón. | 

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