El de hoy es un físico virtual, como virtual es la existencia contemporánea; un cuerpo despreciado por las redes sociales, vilipendiado por las modas y la publicidad y hasta maltratado hasta la extenuación por la cirugía plástica; un organismo capaz de surgir de la nada y de clonarse hasta el infinito1.
Un cuerpo 100% artificial. Hay quien lo llama selección natural darwiniana o simplemente coherencia. Somos los hijos nacidos del plástico, ¿Por qué rechazarlo? Mentalidad sintética (auto)infectada de falsificaciones y dependencias. Es una sociedad que evoluciona (si la dirección es errónea o acertada es lo de menos).
Ro.Ro y Cristóbal Tabares, los niños del plástico, los que encuentran el orgasmo al entrar en un bazar chino. Benditos sean. Son capaces de percibir en este material el significado de un siglo convulso.
Los artistas adoptan el elemento plástico como metáfora de ellos mismos. A lo largo de la historia del arte son muchos los artistas que han trajado sobre la representación del objeto como autorretrato, siempre mediante dispositivos que los caracterizan. Un ejemplo directo de ello es el artista Alberto García- Alix, quien ha recurrido en varias ocasiones al calzado como suplencia de su propia imagen. En el caso de nuestros artistas, el material (no tanto el objeto) funciona como intercambio del susodicho autoretrato. El arte del objeto supone también una valoración máxima de los aspectos materiales de la obra, una especie de estética del material que incluye desde la propia elección hasta las transformaciones semánticas a las que se ve sometido2.  Y el plástico no es más que la artificialidad por antonomasia, sorprendente y admirable al extrapolarlo com autocrítica por parte de los artistas.
Pero la comparación se retuerce aún más. Tienen la facultad de suprimir la humanización y convertirla en meros objetos, articulando nuevos significados con una fuerte presencia social y cultural y provocando que estos nuevos registros desencadenen luchas internas en el espectador. Cuestionan la naturaleza física de los objetos, ¿natural o artificial? Al final lo natural acaba deslizándose hacia la artificialidad (nunca al revés).
Como ya hiciera Marcel Duchamp con su famosa fuente (1917) o posteriormente Jasper Johns con las cervezas Ballentine (1960), Piero Manzoni con su polémica «Merda d’artista» (1961) o Andy Warhol con las cajas de detergente Brillo (1964), los artistas emplean objetos cotidianos y con cierta connotación vulgar y los elevan a entes artísticos aportándoles belleza; ya sean tupperweares, barbies o botes de champú (todos ellos con un fuerte apego a la cultura popular). Bodegones, más bien latares, nacidos para el culto a un dios contemporáneo presente en todo elemento realizado en plástico. Y Cristóbal Tabares y Ro.Ro son los Papas (nunca papitos).
Metemos en una coctelera una tonelada de irreverencia, unos cuantos playmobils, unas gotitas de los assemblages de los años sesenta, provocación (pero la pura, no de la impostada), humor e ironía a borbotones, acidez pictórica y unas tetitas siliconadas. Lo servimos en vaso grande y añadimos sombrilla y pajita (todo plástico, claro está). El resultado es fuerte, con efervescencia y muy dulce, no hecho para paladares sensibles.
Lo adulterado, lo postizo, el engaño, el disfraz. La belleza.

Adonay Bermúdez
Comisario


1. TUDELA CAÑO, Paloma: El cuerpo resucitado, texto dentro del catalogo de la exposicion El cuerpo inventado  en TEA – Tenerife Espacio de las Artes. Tenerife, 2011, p.34
2. CLOT, Manel: Acerca del objeto como pretexto. Revista Lápiz, Nº 52. Madrid, 1988,.p. 61

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