El elemento principal de la instalación es un suelo interactivo sobre el que se sitúa una performer que va a funcionar como antena humana. Esta ocupa el centro de la plataforma para que los visitantes interactúen con ella. El hecho de que al público se le solicite un compromiso físico total que incluye movimientos y contactos directos, lo convierte en performer potencial. Los datos capturados generarán un entorno acústico y se traducirán a las pantallas mediante gráficos viscerales que reaccionan al flujo de las personas, ampliando los límites del cuerpo humano y distorsionándolo metafóricamente.
Los gráficos no describen el cuerpo, están más bien compuestos de múltiples polígonos que forman una figura geométrica que parece estirarse para hacer contacto con cualquier cuerpo que se halle presente. Cuando alguien toca a la performer, los gráficos reaccionan visiblemente, dando la impresión de que se ha producido un contacto eléctrico entre los cuerpos, anulando los egos individualizados en favor de una identidad fusionada.
La pieza nos remite a la problemática que tradicionalmente ha planteado la performance, es decir, la dualidad entre performer activo y espectador pasivo. Ha recibido los siguientes premios: Japan Media Arts festival (2007), Ars Electronica Linz (2007), VIDA 9.0 Art & Artificial Life, madrid (2006).
Sonia Cillari: artista y arquitecta especializada en entornos inmersivos, sus investigaciones están centradas en la mejora e intensificación de la experiencia emocional, el «cuerpo como interface», el «cuerpo con el espacio» – la forma en que se relaciona uno con otro-, y del «cuerpo con el cuerpo» – la forma en que  nos identificamos con otros. Las imágenes de que se sirve son el medio que seducirán la visión del usuario, para que éste se pueda sentir inmerso en lo que está experimentando. Su planteamiento no trata los dualismos objeto/sujeto y presencia/ausencia, sino que se preocupa de que el usuario comprenda que los límites de uno mismo están menos definidos por la piel que por los lazos que involucran cuerpo y simulación en un circuito biotécnológico. Nuestro cuerpo no termina en nuestra piel: solo hay una ilusión de límite entre nuestro interior y el exterior.

 

 

 

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